Gastronomía

De la huerta a la mesa: cómo se cocina y se sirve en Haras Santa Amelia

8 de octubre, 2026 ·Haras Santa Amelia

Huerta orgánica, cocina de estación, tapas con acento propio y vinos patrimoniales del Biobío e Itata. Así se come y se bebe en el Haras.

Antes de llegar a un plato en Haras Santa Amelia, buena parte de lo que vas a comer ya recorrió el lugar: pasó por la huerta orgánica, se cosechó a mano y llegó a la cocina el mismo día. No es un gesto decorativo — es, literalmente, cómo se abastece la cocina desde que el Haras integró la producción propia a su propuesta gastronómica.

Huerta orgánica de Haras Santa Amelia
La huerta orgánica del Haras.
La huerta

Una huerta que manda en la carta, no al revés

La huerta orgánica del Haras no funciona como un jardín de exhibición: es el proveedor real de buena parte de los productos que usa la cocina. Eso significa algo simple pero poco común en un restaurante: la carta no se decide primero y después se busca quién provea los ingredientes. Es al revés — lo que está en su punto en la huerta esa semana define lo que el chef propone.

Es también la razón por la que Trattoria Santa Amelia puede sostener una cocina "de estación" en un sentido literal, no de marketing: en otoño hay zapallos, coles y raíces recién sacadas de la tierra; en primavera y verano, hierbas frescas, tomates y hortalizas de hoja que no alcanzan a perder sabor entre la cosecha y el plato. Cambia lo que hay, cambia la carta.

OtoñoZapallos, coles y raíces recién sacadas de la tierra.
Primavera y veranoHierbas frescas, tomates y hortalizas de hoja.

Quien quiera ver ese proceso de cerca no tiene que imaginarlo: el recorrido guiado por la huerta orgánica es una de las experiencias que ofrece el Haras, y conecta directamente con lo que después se sirve en la mesa — de la tierra al plato, en el mismo circuito.

Economía circular

Lo que no se cosecha, no se pierde

Ese mismo circuito se cierra en la cocina. Los residuos orgánicos vuelven a la huerta como compost, y esa lógica de economía circular es parte de cómo Haras Santa Amelia entiende la sustentabilidad: no como un sello aparte, sino como la forma normal de operar la cocina, el paisaje y la producción del Haras en conjunto.

Huerta Cocina Mesa Compost

Para quien visita, esto se traduce en algo muy concreto en el plato: menos kilómetros entre la cosecha y la mesa, ingredientes que llegan en su punto justo, y una carta que de verdad cambia con el calendario — no una carta fija con un par de platos "de temporada" agregados como excepción.

La Taberna

En la Taberna: tablas, trigolias y tapas con acento propio

Si la Trattoria vive de la huerta y la tradición italiana, la Taberna del Haras propone otro registro, aunque parte de la misma lógica de ingrediente fresco. La carta abre con tablas clásicas para compartir — la Tabla Italiana (prosciutto D.O., coppa, grana padano, feta y gorgonzola) o la Tabla de Salchichón Italiano — y desde ahí se mueve hacia un terreno más propio: las "trigolias", tríos de bocados pensados para compartir en la mesa. La Trigolia Mar y Brasa cruza tostada de maíz con atún, ostiones en emulsión de curry y costilla de res laqueada en chañar; la Trigolia Asia-Italia junta bao buns con karaage de pollo, yakitori de filete y guanciale, y arancini de pato.

De la carta de la Taberna

Tabla Italiana

Prosciutto D.O., coppa, grana padano, feta y gorgonzola.

Trigolia Mar y Brasa

Tostada de maíz con atún, ostiones en emulsión de curry y costilla de res laqueada en chañar.

Trigolia Asia-Italia

Bao buns con karaage de pollo, yakitori de filete y guanciale, y arancini de pato.

Tabla para compartir en la Taberna del Haras
Tablas para compartir.
Trigolia de la Taberna del Haras
Las trigolias, tríos de bocados.

Es ahí donde se nota el cruce que define a la Taberna: charcutería y técnica italiana —guanciale, grana padano, arroz arbóreo para los arancini— conviviendo con técnica asiática —karaage, gochujang, bao buns, yakitori— y un ingrediente de identidad local como el chañar, que aparece laqueando la costilla de res. No es fusión decorativa: cada plato individual (el yakitori de filete y guanciale, los ostiones en emulsión de coco y curry, el arancini de pato con pebre de ají amarillo) sostiene esa misma lógica de mezcla, y se puede pedir suelto para armar una mesa a medida entre varios.

Esa carta se acompaña con coctelería de autor: tragos originales y también reversiones — relecturas de clásicos con un giro propio del Haras — que hacen de la Taberna un lugar tanto para una copa después de una cabalgata como para una noche completa.

La copa

Vinos de la zona: Biobío e Itata en la copa

La carta de vinos de la Taberna está construida sobre las cepas patrimoniales del sur de Chile: Torontel, Garnacha, Moscatel de Alejandría y Cinsault, de viñas del Biobío y del Itata — dos de los valles vitivinícolas más antiguos del país, conocidos por sus parronales y vides de secano que llevan generaciones en la misma tierra. Son cepas con identidad propia, distintas de lo que domina el resto del vino chileno, y que calzan naturalmente con una cocina que también reivindica lo local.

Torontel Garnacha Moscatel de Alejandría Cinsault
Vinos patrimoniales del Biobío e Itata en la Taberna del Haras
Cepas patrimoniales del Biobío y del Itata.

Quien quiera profundizar en esto puede hacerlo directamente: la Visita a la Viña y Cata de Vino en la Taberna recorre esta selección con más detalle — la forma más directa de conocerla es consultar disponibilidad antes de la visita.

Reservar

Trattoria Santa Amelia y la Taberna del Haras abren dentro del horario de atención general del Haras. Para grupos o fechas específicas, lo más directo es reservar con anticipación por WhatsApp o por el formulario de contacto del sitio.

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