Antes de llegar a un plato en Haras Santa Amelia, buena parte de lo que vas a comer ya recorrió el lugar: pasó por la huerta orgánica, se cosechó a mano y llegó a la cocina el mismo día. No es un gesto decorativo — es, literalmente, cómo se abastece la cocina desde que el Haras integró la producción propia a su propuesta gastronómica.

Una huerta que manda en la carta, no al revés
La huerta orgánica del Haras no funciona como un jardín de exhibición: es el proveedor real de buena parte de los productos que usa la cocina. Eso significa algo simple pero poco común en un restaurante: la carta no se decide primero y después se busca quién provea los ingredientes. Es al revés — lo que está en su punto en la huerta esa semana define lo que el chef propone.
Es también la razón por la que Trattoria Santa Amelia puede sostener una cocina "de estación" en un sentido literal, no de marketing: en otoño hay zapallos, coles y raíces recién sacadas de la tierra; en primavera y verano, hierbas frescas, tomates y hortalizas de hoja que no alcanzan a perder sabor entre la cosecha y el plato. Cambia lo que hay, cambia la carta.
Quien quiera ver ese proceso de cerca no tiene que imaginarlo: el recorrido guiado por la huerta orgánica es una de las experiencias que ofrece el Haras, y conecta directamente con lo que después se sirve en la mesa — de la tierra al plato, en el mismo circuito.
Lo que no se cosecha, no se pierde
Ese mismo circuito se cierra en la cocina. Los residuos orgánicos vuelven a la huerta como compost, y esa lógica de economía circular es parte de cómo Haras Santa Amelia entiende la sustentabilidad: no como un sello aparte, sino como la forma normal de operar la cocina, el paisaje y la producción del Haras en conjunto.
Para quien visita, esto se traduce en algo muy concreto en el plato: menos kilómetros entre la cosecha y la mesa, ingredientes que llegan en su punto justo, y una carta que de verdad cambia con el calendario — no una carta fija con un par de platos "de temporada" agregados como excepción.
En la Taberna: tablas, trigolias y tapas con acento propio
Si la Trattoria vive de la huerta y la tradición italiana, la Taberna del Haras propone otro registro, aunque parte de la misma lógica de ingrediente fresco. La carta abre con tablas clásicas para compartir — la Tabla Italiana (prosciutto D.O., coppa, grana padano, feta y gorgonzola) o la Tabla de Salchichón Italiano — y desde ahí se mueve hacia un terreno más propio: las "trigolias", tríos de bocados pensados para compartir en la mesa. La Trigolia Mar y Brasa cruza tostada de maíz con atún, ostiones en emulsión de curry y costilla de res laqueada en chañar; la Trigolia Asia-Italia junta bao buns con karaage de pollo, yakitori de filete y guanciale, y arancini de pato.


Es ahí donde se nota el cruce que define a la Taberna: charcutería y técnica italiana —guanciale, grana padano, arroz arbóreo para los arancini— conviviendo con técnica asiática —karaage, gochujang, bao buns, yakitori— y un ingrediente de identidad local como el chañar, que aparece laqueando la costilla de res. No es fusión decorativa: cada plato individual (el yakitori de filete y guanciale, los ostiones en emulsión de coco y curry, el arancini de pato con pebre de ají amarillo) sostiene esa misma lógica de mezcla, y se puede pedir suelto para armar una mesa a medida entre varios.
Esa carta se acompaña con coctelería de autor: tragos originales y también reversiones — relecturas de clásicos con un giro propio del Haras — que hacen de la Taberna un lugar tanto para una copa después de una cabalgata como para una noche completa.
Vinos de la zona: Biobío e Itata en la copa
La carta de vinos de la Taberna está construida sobre las cepas patrimoniales del sur de Chile: Torontel, Garnacha, Moscatel de Alejandría y Cinsault, de viñas del Biobío y del Itata — dos de los valles vitivinícolas más antiguos del país, conocidos por sus parronales y vides de secano que llevan generaciones en la misma tierra. Son cepas con identidad propia, distintas de lo que domina el resto del vino chileno, y que calzan naturalmente con una cocina que también reivindica lo local.

Quien quiera profundizar en esto puede hacerlo directamente: la Visita a la Viña y Cata de Vino en la Taberna recorre esta selección con más detalle — la forma más directa de conocerla es consultar disponibilidad antes de la visita.
Reservar
Trattoria Santa Amelia y la Taberna del Haras abren dentro del horario de atención general del Haras. Para grupos o fechas específicas, lo más directo es reservar con anticipación por WhatsApp o por el formulario de contacto del sitio.